Resistencia a la Insulina (la verdadera causa de la Diabetes T2)
Por Lucas Letona
Sinopsis de la entrada anterior:
En la entrada anterior del blog explicábamos que:
1.- Al estar llenas de glucosa las células ya no tienen espacio para recibir o almacenar más. El azúcar que consumamos o el que nuestro cuerpo fabrique permanecerá entonces en el torrente sanguíneo y se elevará paulatinamente la glucemia por encima de los niveles normales.
2.- Ese mismo exceso en la cantidad de glucosa almacenada en las células hace que ellas no tenga tampoco espacio ni capacidad para que ingresen otros nutrientes que necesitan. Ciertos minerales, vitaminas y aminoácidos son necesarios para que las células y sus organelos lleven a cabo las funciones fisiológicas a su cargo.
Por ejemplo, las mitocondrias necesitan magnesio, selenio, hierro, cobre, vitamina B y vitamina E para transformar eficazmente la glucosa en energía o ATP. Al no poder recibir estos nutrientes las mitocondrias se dañan porque se sobreesfuerzan en el proceso de producción, produciendo entonces una gran cantidad de radicales libres.
¿Qué es entonces la Resistencia a la Insulina?
La Diabetes Tipo 2 es el resultado de la Resistencia a la Insulina.
En realidad, el problema consiste -como hemos visto- en que al estar saturadas o llenas de glucosa, las células no tienen lugar para que ingrese la glucosa que se encuentra en el torrente sanguíneo y esto hace que la concentración de azúcar en la sangre se eleve cada vez más.
Cuando la causa del problema no se conocía, es decir, cuando no se sabía que las células se saturaban de glucosa, se creía que en los Diabéticos tipo 2 el azúcar permanecía y se acumulaba en la sangre porque la insulina no lograba hacerla ingresar dentro de las células. Ésto, podía deberse a dos razones:
a) O bien la insulina era deficiente y por alguna razón estaba dañada
b) O bien las células tenían algún inconveniente que las hacía no responder a la acción de la insulina.
El mecanismo puede pensarse como el de una llave y su cerradura: O bien la llave está fallada, o bien lo está la cerradura.
Recordemos que los diabéticos tipo 1 no fabrican insulina, y esta es la razón por la que la glucosa que consumen o fabrican permanece en su sangre y no ingresa a las células. Sin embargo se sabía que los diabéticos tipo 2 sí producen insulina, porque ello puede detectarse con los análisis de sangre. La idea más lógica fue pensar entonces en que si bien los diabéticos tipo 2 producían y tenían insulina, la misma no funcionaba por algún motivo referente a ella misma (a la llave) o en las células (la cerradura).
Sin embargo, el rasgo principal en los diabéticos tipo 1 es que, de no inyectarse insulina, adelgazan al punto de sufrir de raquitismo. Esto se debe a dos motivos: al no ingresar glucosa a las células no pueden fabricar grasa, y además 2) utilizan la propia grasa que tienen acumulada para fabricar ATP o energía en vez de utilizar la glucosa.
Las personas con diabetes tipo 2, en cambio, tienden a engordad y no tienen ningún problema por falta de grasa corporal. Asimismo, no utilizan grasas para producir energía, sino glucosa (lo que ocurre dentro de las células). Esto quiere decir que la glucosa sí ingresa a las células y que tanto la insulina como las células (llave y cerradura) funcionan correctamente... pero a pesar de ello los niveles de azúcar en sangre se elevan igualmente. Ello ocurre porque el nivel de glucosa dentro de las células también también es alto (sólo que no puede medirse como si se puede medir en la sangre) y al estar desbordada, hace que mucha de la glucosa sanguínea no pueda alojarse dentro de las células aún cuando la insulina funciona correctamente.
¿Por qué soy resistente a la insulina?
Existen por lo menos dos mecanismos por los que el torrente sanguíneo recibe un aporte de glucosa. La alimentación es uno de ellos. Cuando consumimos carbohidratos, estos se descopones mediante la digestión y lugo pasan al torrente sanguíneo, para que a través de la sangre la glucosa pueda llegar a las células que la necesitan.
El otro mecanismo es la fabricación de glucosa por parte del organismo. La glucosa es tan imprescindible para el cuerpo y la producción de energía que NO necesitamos consumirla sino que nuestro propio cuerpo la fabrica en cantidades suficientes, o mejor dicho, óptimas. El proceso por el cual el hígado fabrica glucosa se denomina Gluconeogénesis, y esa glucosa también es liberada al torrente sanguíneo para proveer a las células.
En la gran mayoría de los casos, el consumo excesivo de carbohidratos será la causa de que se suministre a las células una cantidad mayor de glucosa de la que necesitan y de la que pueden gestionar con eficacia y saludablemente. En otras palabras, consumir más glucosa que la que las células pueden gestionar y acumular como reserva, será la causa de que estas se saturen o llenen hasta no haber más espacio para que la nueva glucosa que incorporemos con la alimentación pueda alojarse en las células repletas, haciendo que permanezca y se acumule en la sangre, elevándose la glicemia.
Una dieta basada en carbohidratos ultraprocesados, refinados o simples y que se transforman rápidamente en una gran cantidad de glucosa, aportan al torrente sanguíneo una cantidad de azúcar superior a la que las células -ya saturadas- pueden absorber. Y lo mismo puede ocurrir con carbohidratos complejos, enteros o integrales, si su consumo es de todos modos excesivos o predominante (dietas muy altas en carbohidratos)
Comúnmente, la razón por la que las células se llenan y saturan de glucosa hasta el punto de desbordarse y la razón por la que la concentración de glucosa en la sangre también aumentará después, será una y la misma: consumir glucosa en exceso.
Hay otros factores que contribuyen a la resistencia a la insulina y esta afección también puede adquirir otras características. Pero en la mayoría de los casos, abordar y ocuparse de ese exceso, es suficiente para mejorar e incluso revertir la Resistencia a la Insulina y la Diabetes.
En la próxima entrada del blog hablaremos de Cómo se puede revertir la Resistencia a la Insulina y la Diabetes tipo 2.
Referencias:
"Mitochondrial dysfunctions are considered to be responsible for major chronic or modern noncommunicable diseases."
DiNicolantonio, J. J., & O’Keefe, J. H. (2018). Subclinical magnesium deficiency: a principal driver of cardiovascular disease and a public health crisis. Open Heart, 5(1), e000668. doi:10.1136/openheart-2017-000668.
The Diabetes Code. Jason Fung
La Dieta Cetogénica. Carlos y Ricardo Stro.

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