¿Qué comer si tengo prediabetes y diabetes tipo 2?
Por Lucas Letona
LLEVA UNA ALIMENTACIÓN NATURAL
Y MUY BAJA EN CARBOHIDRATOS:
1.- Elimina los productos ultraprocesados; los carbohidratos refinados y simples; los almidones y los cereales, granos y legumbres.
2.- Aumenta y prioriza el consumo de grasas saturadas; eleva el consumo de proteína animal y disminuye el de carbohidratos (dejando sólo las verduras de hojas; los coles o crucíferas; los pimientos, las cebollas y en general aquellos que tengan un muy bajo índice glucémico). Estos nunca deben exceder el 20% de tu ingesta total de alimentos.
Los productos ultraprocesados son todos los que vienen en cajas, paquetes o envases y que poseen una lista extensa de ingredientes artificiales. No son alimentos sino productos. Se les denomina comestibles no porque su consumo sea saludable, sino simplemente porque pueden comerse sin que nos enfermen inmediatamente, aunque lo hagan de a poco y por acumulación.
Están llenos de químicos y moléculas artificiales que dañan nuestras células y en su producción intervienen procesos que también arruinan los ingredientes naturales que contienen, haciendo a estos dañinos para el organismo.
Los ultraprocesados incluyen los cereales del desayuno, las sodas o refrescos, los endulzantes artificiales, las galletas de supermercado, los yogures industriales, los aceites de semillas (de girasol, canola, soja, uva, etc.), las margarinas y la comida congelada en general.
No deberías comer nunca, ninguno de esos productos.
En el caso de los carbohidratos refinados (como el azúcar y las harinas) y las elaboraciones que utilizan aquellos como materia prima (como la bollería o panificación dulce o salada, el pan de cualquier tipo y las pastas); los almidones (como la papa y el maíz) y los cereales, granos y legumbres en general, también deberías eliminarlos o comerlos excepcionalmente, muy de vez en cuando y en bajas cantidades.
Se trata de alimentos que elevan demasiado la glucemia, pues son carbohidratos que se transforman rápidamente en una enorme cantidad de azúcar y que en el pasado remoto no eran consumidos o lo eran excepcionalmente y que además eran muy diferentes a los actuales.
Biológicamente, los seres humanos somos una especie más del mundo animal, y como tal, tenemos asignada por la naturaleza y la evolución una dieta natural y específica para nuestra especie. Aquellos alimentos no están en esa dieta.
En los aproximadamente 300,000 años que llevamos sobre la tierra, la agricultura fue descubierta hace apenas unos 11,000 años atrás y hasta entonces el consumo de carbohidratos era escaso y esporádico (en temporadas). Los que existían, contenían más fibras y eran menos digeribles que los actuales, lo que impedía que la glucemia aumentara de manera desmedida. Con la agricultura se hizo frecuente el consumo de cereales, granos y legumbres; pero sin embargo estos también eran muy diferentes a los de hoy en día, al igual que el resto de las condiciones de vida.
Desde hace unos 100 o 150 años, con la revolución industrial en materia de alimentos y la aparición y masificación de productos ultraprocesados, refinados y elaborados, se calcula que un niño de 8 años de nuestros días ya consumió más azúcar que su abuelo de 80 en toda su vida. Y esta tendencia va en aumento.
Alimentación alta en grasas.
Todos los alimentos son carbohidratos, grasas o proteínas y cualquiera de estos tres grupos que priorices repercute significativamente en el porcentaje de los demás.
Los carbohidratos son azúcares y elevan la glucemia. Si ellos representan un alto porcentaje de la alimentación, necesariamente harán elevar la glucemia por encima de los valores óptimos. Es por ello que debes mantenerlos muy bajos y por lo tanto elevar sustancialmente el consumo de grasas (saturadas) y de proteínas.
Las pautas nutricionales de los países continúan recomendando dietas altas en carbohidratos y desde que existen, han comenzado y empeorado las epidemias de obesidad, diabetes, alzheimer y otras enfermedades metabólicas.
Las dietas altas en grasas y muy bajas en carbohidratos, en cambio, han demostrado ser eficaces para tratar esas mismas enfermedades y mejorar la salud metabólica de las personas en general.
Por lo tanto, querrás seguir una dieta alta en grasas, moderada en proteínas y muy baja en carbohidratos. La palabra “muy” es aquí verdaderamente importante.
En resúmen: quédate únicamente con alimentos naturales o reales, sin ingredientes y sin refinar. Prioriza las grasas saturadas, aumentando también el consumo de proteína animal, como la carne de cualquier animal y sus vísceras, pescados y mariscos, huevos, manteca o mantequilla, grasas de animales y aceites de oliva y coco (extra virgen y prensados en frío), palta, etc... Y reduce el consumo de carbohidratos a menos del 20% de tu ingesta total y quedándote exclusivamente con los vegetales, verduras y crucíferas y algunas frutas de bajo aporte e índice glucémico.
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